jueves, 17 de diciembre de 2009
INVITACION A LA CENA DE FIN DE AÑO
martes, 15 de diciembre de 2009
AGRADECIMIENTOS
domingo, 13 de diciembre de 2009
ENTREGA DE REGALOS A 208 NIÑAS Y NIÑOS
A la entrega de regalos a las niñas y niños de la Fundación RAYITO DE SOL, ubicada en el Barrio La María de esta ciudad.
Se trata de un total de DOSCIENTOS OCHO (208) niños y niñas, que serán beneficiados con esta actividad, para la cual también contamos con el apoyo de la Fundación FUNDAGAN, la cual nos aportará la leche con sabor, que se les entregará, con un pudín, a cada niño y niña.
Te agradecemos que nos confirmes tu asistencia a este evento, para recogerte a las 2:00 de la tarde del LUNES 14 de diciembre de 2009, en el vehículo que se ha contratado para trasladarnos a la Iglesia de La María, lugar del evento.
Queremos contar con tu valiosa compañía. Cordial Abrazo,
ALICIA ESTHER VARGAS PUCHE
Presidente.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
BODAS DE ORO DEL CONTINGENTE 26
Henry Rico, Fernando Preciado, General, Carlos Duque, Fernando Solórzano, Holdan Delgado, Mario Aranguren, Abel Ariza, Hugo Montaña, Max Durán y Guillermo Monroy.jueves, 12 de noviembre de 2009
ONCE DE NOVIEMBRE DE 1811 - ACTA DE LA INDEPENDENCIA DE CARTAGENA

En el nombre de Dios Todopoderoso, Autor de la Naturaleza, nosotros los representantes del buen pueblo de la Provincia de Cartagena de Indias, concretados en Junta plena, con asistencia de todos los Tribunales de esta ciudad, á efecto de entrar en el pleno goce de nuestros justos é imprescriptibles derechos que se nos han devuelto por el orden de los sucesos con que la Divina Providencia quiso marcar la disolución de la monarquía española, y la erección de otra nueva dinastía sobre el trono de los Borbones: antes de poner en ejercicio aquellos mismos derechos que el sabio Autor del Universo ha concedido á todo el género humano, vamos á exponer á los ojos del mundo imparcial el cúmulo de motivos poderosos que nos impelen á esta solemne declaración, y justifican la resolución tan necesaria que va á separarnos para siempre de la monarquía española.
Apartamos con horror de nuestra consideración aquellos trescientos años de vejaciones, de miserias, de sufrimientos de todo género, que acumuló sobre nuestro país la ferocidad de sus conquistadores y mandatarios españoles, cuya historia no podrá leer la posteridad sin admirarse de tan largo sufrimiento: y pasando en silencio, aunque no en olvido, las consecuencias de aquel tiempo tan desgraciado para las Américas, queremos contraernos solamente á los hechos que son peculiares á esta Provincia, desde la época de la revolución española; y á su lectura el hombre mas decidido por la causa de España no podrá resistirse á confesar que mientras más liberal y más desinteresada ha sido nuestra conducta con respecto á los gobiernos de la Península, más injusta, más tiránica y opresiva ha sido la de éstos contra nosotros.
Desde que con la irrupción de los franceses en España, la entrada de Fernando VII en el territorio francés, y la subsiguiente renuncia que aquel monarca y toda su familia hicieron del trono de sus mayores en favor del Emperador Napoleón, se rompieron los vínculos que unían al Rey con sus pueblos, quedaron éstos en el pleno goce de su soberanía, y autorizados para darse la forma de gobierno que más les acomodase. Consecuencias de esta facultad fueron las innumerables Juntas de gobierno quo se erigieron en todas las Provincias, en muchas ciudades subalternas, y aun en algunos pueblos de España. Estos gobiernos populares que debían su poder al verdadero origen de él, que es el pueblo, quisieron sin embargo jurar de nuevo y reconocer por su Rey á Fernando VII, bien sea por un efecto de compasión hacia su persona, ó bien por una predilección al gobierno monárquico. El primer objeto de la Junta de España fue asegurarse de la posesión de las Américas, y al efecto se enviaron Diputados á estas Provincias, que procurasen mantener una unión considerada casi imposible. La orgullosa Junta de Sevilla, que usurpó por algunos meses el título de u Soberana de Indias, fue la que más se distinguió en darse á reconocer en estos países. Dos enviados suyos llegaron á Cartagena. Ya les habían precedido, por algunos días, las noticias de los sucesos que ocasionaron la ruina de la monarquía española, y en la sorpresa y en el desorden de espíritu que causan los acontecimientos imprevistos, Cartagena, aunque tuvo bastante presencia de ánimo para conocer sus derechos, tuvo también bastante generosidad para no usar de ellos en las circunstancias más peligrosas en que jamás se halló la nación de que era parte. Sacrificólos, pues, a la unión con su metrópoli, y al deseo de concurrir a salvarla de la más atroz de las usurpaciones. La junta de Sevilla fue reconocida de hecho, a pesar de la impudente conducta de sus enviados, que a pesar de las vejaciones e insultos que los agentes del Gobierno prodigaron al ilustre Cabildo, y á algunos de sus dignos miembros. Este cuerpo verdaderamente patriótico, sus quejas al Gobierno de España en los términos más sumisos, y pidió una satisfacción de los agravios que se le habían hecho; pero en cambio de nuestra generosidad sólo recibimos nuevas injurias, y en recompensa riquezas que les enviamos para sostener la causa de la nación, vino una orden inicua dirigida al Virrey de este Reino para hacer una pesquisa á varios individuos del Cabildo, y á otros vecinos.
Tan atroz conducta de parte de un gobierno reconocido sólo por conservar la integridad de la nación, no fue capaz de desviarnos de nuestros principios: nosotros fieles siempre á las promesas que habíamos hecho, continuamos manteniendo esta unidad política tan costosa, y tan contraria á nuestros verdaderos intereses.
Entre tanto el desorden, el choque de las diversas autoridades y los males que de aquí eran de temerse obligaron á las Provincias de España á reunirse en un cuerpo común que fuese un gobierno general. Instalóse en Aranjuez la Junta central, y desde este momento comenzaron á renacer nuestras esperanzas de una suerte mejor. Triunfó la razón de las envejecidas preocupaciones, y por la primera vez se oyó decir en España que los americanos tenían derechos. Mezquinos eran los que se nos habían declarado; eran sujetos á la voz de los ayuntamientos dominados por los gobernadores; eran los Virreyes, nuestros más mortales enemigos, lo tenían influjo en la elección de nuestros representes; pero al fin la España reconocía que debíamos tener en el gobierno de la nación; y nosotros, olvidan del carácter dominante de los peninsulares, confiábamos en que nuestra presencia, nuestra justicia y nuestras reclamaciones, habrían al fin de arrancar al Gobierno de España la ingenua confesión y reconocimiento de nuestros derechos eran en todo iguales á los suyos.
La suerte desgraciada de la guerra, no dio lugar llegada de nuestros representantes. Los enemigos entraron en Andalucía, y la Junta central, prófuga, dispersa, cargada de las maldiciones de toda la nación, abortó bien á su pesar un gobierno monstruoso conocido con el nombre de Regencia. Dominada por los franceses, casi toda la Península y confinado este débil gobierno a isla de León, volvió sus ojos moribundos hacia la América, y temiendo ya próximo el último período de su existencia, oímos de su boca un decreto lisonjero que le arrancó el temor de perder para siempre estos ricos países, si no lograba seducirlos con las más halagüeñas promesas. Ofrecíanos libertad y fraternidad, y al mismo tiempo que proclamaban que nuestros destinos no estaban en manos de los Gobernadores y Vireyes, reforzaba la autoridad de éstos, dejándolos árbitros de la elección de nuestros representantes.
Eran estas circunstancias muy críticas para Cartagena. El estado lamentable de la España, sin más territorio libre que Galicia, Cádiz y la isla de León, Valencia, Alicante y Cartagena, el temor dé ser envueltos en las ruinas que la amenazaban, y de caer en las asechanzas de Napoleón, el deseo de concurrir á salvarla por una parte; el conocimiento de nuestros derechos, las esperanzas que veíamos de que éstos se reconociesen los males que nos acarreaba un gobernador insolente, por la otra, hacían un contraste bien difícil de decidirse. Quisimos, sin embargo, abundar en moderación y sufrimiento, y aunque tomamos medidas de precaución para alejar de nosotros los peligros que temíamos, nunca rompimos la integridad de la monarquía, ni nos separamos de la causa de la nación. Nuestra seguridad exigió imperiosamente prepararnos de todos modos para no caer en la común calamidad, y al efecto quisimos que el Cabildo como un cuerpo compuesto de patricios, interviniese con el Gobernador en la administración del gobierno, cuando ya no bastaba esta providencia fue preciso deponer á este mismo Gobernador entrando en su lugar el que las leyes llamaban á sucederle. Las causas que nos movieron á este hecho estaban legalmente justificadas con todas las turmas jurídicas; el comisionado que la Regencia nos envió no pudo menos de aprobarlas; y además sometíamos á aquel Gobierno nuestra conducta. Le ofrecimos fraternidad y unión, le enviamos cuantiosos socorros de dinero para sostener la guerra contra la Francia, le protestamos sinceramente que nuestros sentimientos serían inalterables, siempre que se atendiese nuestra justicia, se remediasen nuestros males y hubiese esperanzas de que se salvara la nación. Nada bastó, nada conseguimos. La Regencia, orgullosa con un reconocimiento que apenas se atrevió á esperar, mostróse indiferente á nuestras reclamaciones, y en vez de escucharlas como merecían, dictó órdenes dignas del favorito de Carlos IV. A nuestras sumisiones, á nuestras protestas de amistad, correspondió con palabras agrias é insultantes ; y para acallar nuestras quejas, para darnos las gracias por los tesoros que le prodigamos, improbó nuestras operaciones en los términos más insolentes y nos amenazó con todo el rigor de la soberanía mal reconocida aun en el mismo recinto de Cádiz. En la corta época que duró el Consejo de Regencia, su conducta fue en todo consiguiente á los tiránicos principios que había adoptado con nosotros: los efectos fueron en todas partes casi iguales. Varias Provincias de América declararon su independencia: la capital de este Reino y muchas de sus Provincias internas siguieron los mismos pasos. Tan seductor como era este ejemplo, y tan justos los motivos que teníamos para imitarlo, no pudo sin embargo alterar nuestra conducta, á pesar de que los agentes del Gobierno de España ponían todo su conato en disgustamos. Las sangrientas escenas de la Paz y de Quito, los crueles asesinatos de los Llanos pusieron nuestro sufrimiento á la última prueba: más, á pesar de esto, obró la moderación. Nosotros formamos una Junta de gobierno para suplir las autoridades extinguidas en la capital, pero no negamos la obediencia á los gobiernos de España: nuestra Junta tenía, es verdad, facultades más amplias que las de los Vireyes; pero la Regencia había obstruido todos los canales de la prosperidad pública, declarando que sólo atendía á la guerra, y era menester que nosotros mirásemos por nuestra suerte.
Acercóse entre tanto la época en que iban á realizarse nuestras esperanzas y á fenecer nuestros males. La España, justamente disgustada del ilegal gobierno de la Regencia, apresuró la instalación de las Cortes generales. Se anunció este cuerpo al mundo con toda la dignidad de una gran nación, y proclamó principios é ideas tan liberales, cual no las esperaba la Europa de la ignorancia en que creía sumidos á los españoles. Declarada la soberanía de la nación, la división de los poderes, la igualdad de derechos entre europeos y americanos, la libertad de la imprenta y otros derechos del pueblo, nada más nos quedaba que desear sino verlo todo realizado; y seducidos con unas ideas tan halagüeñas, creímos que empezaba ya á rayar la aurora de una feliz regeneración. Reconocimos, pues, las Cortes; pero, hechos más cautos con las lecciones de lo pasado, y convencidos por nuestra propia experiencia de que un gobierno distante no puede hacer la felicidad de sus pueblos, las reconocimos sólo como una soberanía interina, mientras que se constituían legalmente conforme á los principios que proclamaban, reservándonos siempre la administración interior y gobierno económico de la provincia. Más presto conocimos que las mismas Córtes no estaban exentas del carácter falaz que ha distinguido a los gobiernos revolucionarios de España. La libertad, la igualdad de derechos que nos ofrecían en discursos sólo eran con el objeto de seducirnos y lograr nuestro reconocimiento. En nada se pensó menos que en cumplir aquellas promesas : los hechos eran enteramente contrarios; y mientras España nombraba un representante por cada cincuenta mil habitantes aun de los países ocupados constantemente por el enemigo, para la América se adoptaba otra base calculada de intento para que su voz quedase ahogada por una mayoría escandalosamente considerable, bien diremos que las inconsecuencias que se cometieron en este particular, asignando unas veces un diputado por cada Provincia y después veintiocho por toda la América, indicaban un refinamiento de mala fe respecto de nosotros. Siendo la nación soberana de sí misma y debiendo ejercer esta soberanía por medio de sus representantes, no podíamos concebir con qué fundamentos una parte de la nación quería ser más soberana y dictar leyes á la otra parte, mucho mayor en población y en importancia política; y cómo siendo iguales en derechos no lo eran también en el influjo y los medios de sostenerlos.
Nosotros no debimos someternos á tan degradante desigualdad. Reclamamos, representamos nuestros derechos con energía y con vigor, los apoyamos con las razones emanadas de las mismas declaratorias del Congreso Nacional: pedimos nuestra administración interior fundándola en la razón, en la justicia, en el ejemplo que dieron otras naciones sabias, concediéndola a sus posiciones distantes aun en el concepto de colonias que estaba ya desterrado de entre nosotros ; y últimamente ofrecíamos de nuevo, sobre estas bases, la más perfecta unión para mostrar que no eran vanas palabras enviamos los auxilios pecuniarios que nos permitían las circunstancias. Los que llamaban diputados de la América, sostuvieron en las Cortes con bastante dignidad la causa de lo americanos; pero la obstinación no cedió ; la razón gritaba en vano á los ánimos obcecados con las preocupaciones y la ambición de dominar; sordos siempre á los clamores de nuestra justicia, dieron el último fallo á nuestras esperanzas, negándonos la igualdad de representantes y fue un espectáculo verdaderamente singular é inconcebible ver que al paso que la España europea con una mano derribaba el trono del despotismo, y derramaba su sangre por defender su libertad, con la otra nuevas echase nuevas cadenas á la España americana, y amenazase con el látigo levantado á los que no quisiesen soportarlas.
Colocados en tan dolorosa alternativa, hemos sufrido toda clase de insultos de parte de los agentes del gobierno español, que obrarían sin duda de acuerdo sentimientos de éste; se nos hostiliza, se nos desacredita, se corta toda comunicación con nosotros, y porque reclamamos sumisamente los derechos que la naturaleza, antes que la España, nos había concedido, nos llaman rebeldes, insurgentes y traidores, no dignándose a contestar nuestras solicitudes el Gobierno mismo de la Nación.
Agotados ya todos los medios de una decorosa conciliación, y no teniendo nada que esperar de la nación española, supuesto que el gobierno más ilustrado que puede tener desconoce nuestros derechos y no corresponde á los fines para que han sido instituidos los gobiernos, que es el bien y la felicidad de los miembros que la sociedad civil, el deseo de nuestra propia conservación y de proveer á nuestra subsistencia política, nos obliga á poner en uso los derechos imprescriptibles que recobramos con las renuncias de Bayona, y la facultad que tiene todo pueblo de separarse de un gobierno que lo hace desgraciado.
Impelidos de estas razones de justicia que sólo hacen un débil bosquejo de nuestros sufrimientos, y de las naturales y políticas que tan imperiosamente convencen de la necesidad que tenemos de esta separación indicada por la misma naturaleza, nosotros los representantes del buen pueblo de Cartagena de Indias, con su expreso y público consentimiento, poniendo por testigo al ser supremo de la rectitud de nuestros procederes, y por arbitro al mundo imparcial de la justicia de nuestra causa, declaramos solemnemente á la faz de todo el mundo, que la Provincia de Cartagena de Indias es desde hoy de hecho y por derecho Estado libre, soberano é independiente; que se halla absuelta de toda sumisión, vasallaje, obediencia, y de todo otro vínculo de cualquier clase y naturaleza que fuese, que anteriormente la ligase con la corona y gobiernos de España, y que como tal Estado libre y absolutamente independiente, puede hacer todo lo que hacen y pueden hacer las naciones libres é independientes. Y para mayor firmeza y validez de esta nuestra declaración empeñamos solemnemente nuestras vidas y haciendas, jurando derramar hasta la última gota de nuestra sangre antes que faltar á tan sagrado comprometimiento.
Dada en el Palacio de Gobierno de Cartagena de Indias, á 11 días del mes de Noviembre de 1811, el primero de nuestra independencia.
Ignacio Cavero, Presidente-Juan de Dios Amador- José María García de Toledo-Ramón Ripoll-José de Casamayor-Domingo Granados-José María del Real-Germán Gutiérrez de Piíiéres-Eusebio María Cañamal-José María del Castillo-Basilio del Toro de Mendoza-Manuel José Canabal-Ignacio de Nar-váez y la Torre-Santiago de Lecuna-José María de la Terga-Manuel Rodríguez Tortees-Juan de Arias- Anselmo José de Urreta-José Fernández de Madrid- José María Benito Rerollo, Secretario.”
Acta de independencia de Cartagena.Tomada de: http://pr.kalipedia.com/arte/tema/declaracion-absoluta-independencia-espana.html?x1=20080730klphishco_27.Kes&x=20080730klphishco_30.Kes
sábado, 7 de noviembre de 2009
CONCHITA LEMAITRE DE TONO (Q.E.P.D.)
lunes, 2 de noviembre de 2009
DE LA PRESIDENTE DE LA FUNDACION CLUB CIVICO
MARIANITA DE AWAD, nos hace llegar la siguiente colaboración para el Blog:
Movimiento bolivariano de las Farc: Apéndice del Foro de Sao Paulo y del Socialismo del Siglo XXI
Por coronel Luis Alberto Villamarin Pulido el 31 de Octubre 2009 1:49 PM
Las recientes pataletas de Chávez desde Caracas y de Correa desde Moscú, en torno a las complejas relaciones diplomáticas, políticas y comerciales con Colombia, corroboran una vez más que detrás de las actitudes teatrales de estos dos peoncitos de Fidel Castro, están la doble moral de Lula Da Silva, los intereses geoestratégicos de Rusia, las ambiciones comerciales de Francia, la obsesión musulmana extremista por acabar la civilización occidental , la estupidez funcional de los demócratas estadounidenses, que prefieren callar frente a una realidad tan evidente y la indiferencia crónica del pueblo colombiano por su suerte y su destino, producto de la corruptela tradicional y de la violencia comunista revuelta con narcotráfico, que no nos permiten salir del atolladero.
Sumado a esto, la payasada de Lula Da Silva al confabularse con Venezuela para que compre armamento por toneladas fabricado en Rusia, al mismo tiempo que Brasil entra a la injustificada carrera armamentista nuclear y de paso decir a Uribe que le preocupa que la presencia norteamericana en bases militares colombianas por la supuesta seguridad regional, solo sirve para confirmar:
1. El complot comunista contra Colombia está latente y bulle con mucha fuerza en los escenarios internacionales, frente a la inoperancia del a Cancillería colombiana y sus cuerpos diplomáticos y consulares acreditados en el exterior, indiferentes e ineficientes para prevenir la acción publicitaria y propagandista de las Farc y sus comisarios políticos. Por desgracia, los burócratas del Ministerio de Relaciones Exteriores, igual que los politiqueros responsables de la prolongada debacle que nos ha carcomido durante más de medio siglo, siguen convencidos que la agresión narcoterrorista de los comunistas armados y desarmados contra Colombia, no les atañe y que solo se trata de un simple problema de orden público, que deben resolver las mal equipadas y por siempre vilipendiadas Fuerzas Militares y de Policía
2. El amañado tira y afloje de Correa y su pintoresco Canciller, corrobora que al mandatario ecuatoriano no le interesa recomponer las relaciones con Colombia, sino actuar al estilo de las Farc: Con dilaciones calculadas, con patrañas, con mentiras al unísono con la construcción de una serie de pruebas ficticias que en el mediano plazo, justificarían su negativa para abrir negociaciones diplomáticas con Colombia. Claro con el doble propósito de incidir en las próximas elecciones presidenciales, pues Uribe es la piedra en el zapato, es el obstáculo que hay que quitar del camino, para que los mandaderos de la dictadura cubana impongan a Teodora o a cualquier otro bandido de cuello blanco filo-comunista, en el solio presidencial. Y en ese orden de ideas, Uribe sería el responsable de que la "buena voluntad" del "agredido" presidente Correa no pudiera cristalizarse en la normalización de las relaciones. Típica cartilla de Fidel Castro, el mismo que pide apertura de Estados nidos a Cuba, pero, a la vez dice que los grins son los responsables de la miseria que su dictadura ha llevado al pueblo cubano.
3. La masacre los jóvenes colombianos en Venezuela, fue un crimen de Estado perpetrado en siniestro asocio delictivo por los servicios de seguridad chavistas y terroristas del Eln, cobijados por ese gobierno dentro del territorio venezolano. Esto debe ser denunciado en forma vehemente por Colombia en todos los estrados internacionales.
La pantomima chavista de la captura de dos "espías" del Das y la maquiavélica demora de la entrega de los cadáveres, muy al estilo de la permanente "mediación" de Colombianos por la paz para la liberación de los secuestrados, corroboran que todas estas actividades pro Farc, están sincronizadas con las patrañas de Lula, los "fervientes deseos pacifistas del Foro de Sao Paulo", la marrullera propuesta del acuerdo humanitario, las virulentas críticas de mamertos y envidiosos contra Uribe por permitir la presencia gringa en cuarteles colombianos y con el evidente plan chavista de agredir a Colombia, para recuperar su imagen interna, apoyar a las Farc, cumplir el mandato de Lula y Fidel, y, apoyar al boquisuelto mandatario ecuatoriano en su negativa de normalizar las relaciones con Colombia.
4. Los narcotraficantes de todos los carteles incluido el de las Farc, encontraron en los gobiernos de Venezuela y Ecuador, a los aliados ideales para mover cargamentos de coca, ingresar insumos, lavar dinero y conspirar contra la institucionalidad colombiana, como lo demuestra por ejemplo, que Chávez tuviera en su poder, copias de documentos de inteligencia del DAS o que el Departamento de Estado haya sido reiterativo en señalar a Venezuela como santuario narcoterrorista.
5. Los comunistas latinoamericanos, fieles a las enseñanzas terroristas y ortodoxas de Marx y Lenín, están en guerra contra la institucionalidad democrática, la libre empresa y la libertad de expresión en Latinoamérica, pues les asiste el credo dogmático y arcaico inspirado por su patrón el terrorista cubano Fidel Castro, que el socialismo tiene vigencia y que la solución a los males generados por la violencia comunista, el narcotráfico consentido por todos los gobiernos izquierdistas como una forma de atacar al "imperio" y la baladronada de corruptos dirigentes políticos de todas las vertientes, se soluciona con la imposición de una dictadura similar a la cubana en todo el hemisferio. Así son de retrógrados los mamertos, sus compinches y la gran cantidad de estúpidos funcionales que por falta de visión futurista, comulgan con el atraso y obsoleto credo izquierdista, en contraste con la celeridad que los países industrializados ingresan al comercio sin fronteras, el intercambio cultural, la libertad de expresión, la defensa de la individualidad, etc.
6. Las persistentes declaraciones del indio coquero boliviano en contra de la presencia militar gringa en Colombia, articulan una prueba mas, que los comunistas latinoamericanos están preocupados porque su odiado enemigo (Etados Unidos) combata el tráfico de cocaína con el que financian a las Farc y a los proyectos propagandísticos de guerra política internacional contra Colombia. Es la misma razón por la que Correa se opuso a las fumigaciones en la frontera.
7. Lo peor es que no cesa la consuetudinaria tragicomedia colombiana. Mientras la Corte Suprema payasea con encerronas y de espaldas a los colombianos, para torpedear la terna para el nuevo Fiscal, el candidato Rafael Pardo Rueda cuyo paso por el Ministerio de Defensa fue vergonzoso, y que a ciencia cierta era un don nadie antes de las elecciones parlamentarias del 2006 cuyo escaño fue ganado por fingir que era uribista, ahora procede como el perro que muerde la mano al amo que le da comida. Igual hace la veleidosa excanciller y exembajadora Noemí, quien a viva voz critica lo que nunca ha sido capaz de hacer.
Ver para creer.
En medio de ese entorno de graves agresiones contra Colombia, de conspiraciones politiqueras de altas instancias judiciales, de descarados argumentos "democráticos" de Samper, Gaviria, Noemí, Pardo Rueda y de todos los dueños del caos actual; con contadas excepciones las amorfas masas colombianas siguen silenciosas e indiferentes ante su suerte y destino.
Mientras los comunistas de adentro y afuera del país, conspiran con persistente gravedad, atacan por todos los medios posibles al presidente Uribe, verdadero obstáculo a sus intereses particulares, ni la prensa, ni la academia, ni los directorios políticos, ni nadie con poder decisorio, convoca al país a reflexionar acerca de realidades sensibles tales como la inminente agresión armada del gobierno venezolano contra Colombia, la gravedad de la legalización progresiva que dan a las Farc los gobiernos de Cuba, Venezuela, Brasil, Nicaragua, Ecuador y Bolivia; la necesidad de demandar a dichos gobernantes ante instancias internacionales; la necesidad de sacar a la Cancillería del amodorramiento en que pervive; la impostergable continuidad de la Estrategia de Seguridad Democrática, la despolitización de los entes judiciales, y mucho mas.Por el contrario, Chávez inyecta con dineros clandestinos a los grupos de izquierda (armados y desarmados) que propugnan por sacar a Uribe del poder e impedir su necesaria reelección.
En varias regiones del país hay células chavistas construyendo los embriones de los mismos planes con que Chávez maneja a los venezolanos, prueba de ello es la cercanía del mandatario venezolano con Petro y otros miembros del Polo, la financiación de los "conciertos por la paz" de Teodora, los bloqueos a los productos colombianos, la mancorna de Chávez y Lula para retornar a Zelaya a Honduras, la descarada presencia de funcionarios de la embajada venezolana en actividades políticas de izquierda en Colombia, la beatificación de Tirofijo y otros terroristas en Venezuela, hasta el vergonzoso extremo que los cubanos que manipulan a Chávez a su antojo, impusieron que en los textos de enseñanza primaria y secundaria, los estudiantes aprendan que Tirofijo no era un bandido sino un héroe, etc.
En conclusión, detrás de las actitudes teatrales de los dos peoncitos de Fidel Castro (Chávez y Correa), están la doble moral de Lula Da Silva, los intereses geoestratégicos de Rusia, las ambiciones comerciales de Francia, la obsesión musulmana extremista por acabar la civilización occidental, la estupidez funcional de los demócratas estadounidenses, que prefieren callar frente a una realidad tan evidente y la indiferencia crónica de un amplio sector del pueblo colombiano, por su serte y su destino.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulidowww.luisvillamarin.comAnalista de asuntos estratégicos